Apreciado Indalecio

Apreciado Indalecio,

Pasan los días, la espalda a veces no me permite ni recostarme pero leo tus mensajes e intento seguir la prensa. Cuando puedo incluso hojeo la de tu ciudad.

Con el paso del tiempo todos nos vamos radicalizando. Casi parece que no estemos de acuerdo en lo mas básico, lo más humano. Cuando almenos siempre pareció que lo estábamos.

Bien sabemos que el tema del que hablamos es político,  son  sentimientos , incluso  vísceras.  Y no sirve de nada ponerse jurista para resolver el problema de fondo.

Nos conocimos poco después de aquel día para muchos aun glorioso. Poco meses después de que aquel glorioso alzamiento se pasara por el forro todas las leyes que nos gobernaban.  Cuando Franco se levantó en armas España era una republica. Cuando Franco murió en su cama había dejado como heredero y jefe de los ejércitos a un Borbón.  Amanecimos con una   transición que  hizo monárquicos hasta a los comunistas.

Y pasemos ahora a la conllevancia con los catalanes.

Empezemos por recordar que por hablar en catalán pasaron a mas de uno por las armas. Recuerda al desafortunado  Josep Sunyol , el presidente de Barça que entró todo feliz en un bar equivocado y murió fusilado sin más. O el asesinato de Companys, la máxima autoridad de la institución catalana, del que aun no hace cuatro días no querían ni anular el juicio.

Pero claro, hay que olvidar, olvidar que tipo de justicia es la nuestra. Olvidar que sus  herederos siguen al frente de nuestra actual judicatura. Jueces que tanto firmaban una orden de ejecución como ahora alguno de sus hijos posa sus nalgas en un sillón del gran tribunal constitucional, garante de la modélica democracia española.

Es esa ley la que hay que respetar y olvidar a los enterrados en las cunetas. Es esa ley la que nos pasó de republicanos a franquistas y luego a monárquicos por la gracia de Dios.  Se votó aquella constitución por lo que se ve porque todos estábamos  tan contentos y tan demócratas.  Cuando en realidad unos por unas razones y otros por otras estábamos mas cagados que otra cosa. Aquello fue un pacto de silencio y un acuerdo ante el peligro de un gran desmadre.  O ya nadie se acuerda del miedo que teníamos al ruido de sables que se oía dentro de los cuarteles. O fue que Carrillo se hizo monárquico simplemente porque el rey pasaba por allí y le cayó bien

Cataluña en todas esas prebendas siempre salió mal parada. Tenia que quedar disimulado lo de un grande y libre, pero una,  y por derecho de conquista.

Ponga usted café para todos. Aquí nadie va a ser menos.

Luego con el 23-F otra pequeñilla regresión de eso del estado de las autonomías.

Indalecio, decir estas cosas no será políticamente correcto. Me tildaran de populista y de demagogo. Pero me duele todo el costado  cuando ahora, cualquier intento de recuperar nuestra dignidad se considere fuera de la ley.

Volvemos a ser  nosotros los delincuentes y los antidemócratas.

Y enarbolan la constitución como el santo grial de la pureza democrática. Viva!  aquel  apaño que mal que bien funcionó para blanquear a tanto facha que ni por asomo  se le podía llamar demócrata y para evitar otra guerra civil.

Y Cataluña que se aguante. Votó. Y santa Rita, Rita lo que se da no se quita.

Perdió en el frente de Franco  Y muchos años antes  ante el del Borbón.

Que se joda.

Es la última conquista que le queda a España después de haber perdido hasta Gibraltar. Y antes muerta que sencilla, que demócrata , dialogante o pactista.

Otra ciudadela habría que ponerles apuntando los cañones a su capital para recordarles quien manda.

Ante la poca pericia política, los jueces si sabrán imponer el orden. El orden constitucional, el orden de la ley del silencio, del blanqueo impune de unos fachas que ahora pueden esgrimir leyes contra esos delincuentes que quieren poner urnas en las calles.

Indalecio, te  molestas cuando te recuerdo aquello de que no hay nada mas parecido a un españolista de derechas que uno de izquierdas. Pero dime tu si no  son excepción los intelectuales de tu tierra de cualquier signo que se haya mojado últimamente.

No Indalecio, en eso no tienen la razón. Tendrán mucha fuerza, como antaño, pero no la razón.

Arrasaran pero no convencerán.

Indalecio, cuando compartimos trinchera hartos acabamos de hablar de que somos un estado  políticamente pueril. Nuestras refriegas, no ya en la batalla, siempre son muy simples y maniqueas. Somos niños en el patio de un colegio qua acabamos en dos bandos, en un Barça y un Madrid , en unos venidos al gran centro capital del imperio y en los otros periféricos irredentos con lengua extraña. Y negociar es de maricas, hay que ganar por goleada y si la cosa se tuerce, la pelota es mía y si hace falta se revienta.

 

En la fantasía colectiva siguen bien profundas las trincheras. De tanto no hablar de los muertos aparecen los fantasmas. De no hablar de vencedores ni vencidos unos   seguían mal disimuladamente  esgrimiendo el derecho de conquista y los otros el derecho a ser distinto, a la dignidad y la libertad.

Sabes que siempre acabamos con que no resucitemos rencores del pasado, pero tanto tu como yo sabemos que no resucitamos nada porque nunca han muerto esos rencores. Ni les hemos podido hacer un duelo digno.

Se hizo el silencio, se olvidó todo, empezamos de cero y ya fuimos todos demócratas. Se sustituye la pelota pinchada y otra vez a dar patadas y otra vez a meter gol.

 

Y si no quieres que vaya tan atrás Indalecio,  vete solo a diez años antes. Cuando el ahora presidente recogía firmas contra el estatut. Cuando lo anticatalán daba tantos votos y unía a la patria.

Cuán pobre ha sido siempre la política ibérica. Quan toscamente se llevó todo. Para colmo  llegó la gran torpeza. Después de pasar un estatut por el cepillo del exvicepresidente socialista en el congerso y pasar por el senado se le da al pueblo catalán un referéndum. Se vota y se refrenda. Que ya ves tu, nación solo en el preámbulo sin valor jurídico alguno. Pues van los torpes y lo recurren. Y al constitucional no se le ocurre nada mejor en aquel caldo de cultivo que declarar inconstitucionales unos artículos que para más inri aun están vigentes en otros estatutos.

Que torpeza y que poca cintura después para corregir el tiro.  Como quieres que no se indignen unos tíos que ya van de lo que van y que encima les invalidas un referéndum. Es normal que pidan su derecho a decidir, que apelen a su dignidad y pidan otro referéndum.  Y aun salen los otros diciendo que en todo caso tendría que votar toda la península. Cuán torpe estuvo allí el poder del estado.

Y claro Indalecio! , si te levantas para protestar porque te están pisando un huevo con la autonomía pues ya no discutes por eso, ya no discutes por la autonomía y discutes por la libertad.

 

El ambiente se caldea cada dia mas y ya no se lo que aun nos queda por ver. De momento ayer el fiscal general  habló de unos miles de abducidos . Pronto aparecerán muertos vivientes sin derecho a voto.

El presidente Rajoy amenazó con que le harán hacer lo que no quiere hacer. Y supongo que no se debe referir a sentarse a hablar o dejar votar.

Donde va ir este  disparate cuando no se quiere admitir el gran peso político del asunto y es tratado como delincuencia urbana.

Horroriza ver como aplauden al presidente Rajoy cuando anuncia que la guardia civil a requisado cien mil carteles como quien anuncia la toma de una loma estratégica en una gran batalla.

Tambalea todo el andamiaje político jurídico estatal en unas manos y una lengua tan burda. El presidente de mi escalera parece tener mejores dotes de estadista y sin ponerse corbata.

 

Indalecio, nos hicimos amigos del alma en aquella trinchera. Bien sabes cuanto te quiero, pero intenta convencer a los que te rodean. A esos que cuando están esplendidos tanto aman a nuestra tierra y a nuestro pueblo, de que no nos quieran tanto y nos respeten un bastante mas.

 

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